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Tres años más tarde, aparecería formalmente su brazo armado de animación, Dreamworks Animation, con su principal caballo de batalla: Shrek. Mucho humor grueso, abundante ironía y mofa del género de las películas animadas infantiles, y el consiguiente éxito de taquilla. En la misma línea siguieron Madagascar, Shark Tale, Over the Edge, Flushed Away y Bee Movie: harta risa, historias bien contadas, entretenidas para todo público. Pero (siempre hay un pero) en la misma liga participa un monstruo llamado Pixar, que logra todo lo anterior, con un pequeño extra: contenido. Para hacer la analogía, las películas de Dreamworks son entretenidas, pero las de Pixar emocionan. Tienen alma. Un mensaje, una moraleja, que se entrega sin predicar. Un par de años atrás, Dreamworks mostró un interesante atisbo de querer probar este camino más profundo, por así decirlo, con Kung Fu Panda, una película eminentemente cómica que llevaba un mensaje de fondo. No era Pixar, pero se comenzaba a acercar. Pero luego vinieron Madagascar 2 y Monsters vs. Aliens: más de lo de siempre. Salchicha pura. Entretención sin contenido. Hasta esta semana, que debutó en los cines locales Cómo entrenar a tu dragón. La trama va de un chico vikingo que no tiene éxito cazando dragones, y del dragón más terrorífico de todos. Y no diré más. Técnicamente, como todas las películas de animación digital de un tiempo a esta parte, no tiene fallas. Menos aún en formato 3D. Visualmente es un espectáculo que justifica pagar la entrada al cine. La diferencia acá está en la historia, en cómo se inicia, cómo se desarrolla, cómo evoluciona, cómo llega a un punto en que todo parece perdido y cómo se resuelve con la maestría de los que saben. Doce años después del debut de Dreamworks en el mundo de la animación, el referente sigue siendo, merecidamente, Pixar. Y teniendo ese antecedente en consideración, lo mejor que puedo decir de Cómo Entrenar a tu Dragón es que parece una película Pixar. Así de simple. Así de buena. Vayan a verla. No se arrepentirán. |
Como entrenar a tu dragón
Por increíble que parezca, Dreamworks SKG (por Spielberg, Kratzenberg y Geffen) hizo debut en la animación computacional hace ya doce años con Antz, una cinta que narraba la vida de una hormiga que tenía ni más ni menos que la voz de Woody Allen en el papel protagónico, y la de Sylvester Stallone en un secundario.
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